No debemos estar tristes. El futuro no es tan negro como nos lo pintan.
La recesión económica desarrollará las grandes virtudes que la soberbia humana tenía arrinconadas. Todos seremos más modestos, más templados, más sobrios. Hay que admitir, dándonos golpes en el pecho, que estábamos exagerando: ahora, por fin, las cosas volverán a su sitio y los pobres serán pobres como Dios manda y los ricos serán ricos, como ha sido siempre. Los pelagatos bajarán del Seat y volverán a la alpargata y al tocino, que es lo suyo.
Habíamos llegado a un extremo intolerable: ya nadie quería morir como antes, de gripe, de pulmonía, de garrotillo, de sarna o de sabañones. Todos querían vivir lo suficiente para morir de enfermedades de señoritos. Pero eso se acabó. A partir de ahora morirán estrellados con su coche, de infarto de miocardio o de cáncer los que dispongan de una renta estable que les permita llegar a las edades propias de esas cosas.
Y lo mismo pasará con los niños. Todos quieren tener hijos que sobrevivan a los peligros de la infancia. Y eso es imposible. Ahora debemos volver a aquellos admirables tiempos en que sólo los fuertes llegaban a adultos. Goya, genio de la raza hispana, tuvo veinte hijos y se le murieron diecinueve. Eso es vida y no como ahora, que todos, por culpa de la publicidad televisiva, no solamente quieren que vivan todos sus hijos, sino que además sean como Cruyff y tengan un escalextric en un salón-comedor-cuarto de estar con parquet y solthermic.
Ahora el gañán volverá a la azada y el señorito a la jaca.
Se acabó eso de tomar juntos whisky en la misma barra. Los pobres se harán más sufridos, aumentará la religiosidad y las grandes fajas-camiseta-calzoncillo sustituirán a los cinturones de mariquita con hebilla deslumbrante, suite expresión de una cultura exhibicionista y pseudofálica.
Aumentará entre el pueblo la afición a la metafísica, a la patata cocida y a la manteca con pimentón. Los ricos de toda la vida, por su parte, por fin podrán demostrarlo conduciendo sus coches por las autopistas semivacías y podrán andar por Londres y París sin temor a encontrarse con compatriotas de vuelo charter en los cines porno.
Aunque no necesitarán de esos espectáculos, porque entre las muchas ventajas que nos traería la recesión, está la de un brillante aumento de la prostitución y una vuelta al tradicional derecho de pernada que sera aceptado con complacencia por todos los que reciban sus beneficios.
Es decir, que vamos a tener menos baratijas, pero a cambio, vamos a gozar de una nueva edad de oro.
¡Ah!, y florecerá la poesía social y la novela naturalista.
GENOVENO DE LA O
La recesión económica desarrollará las grandes virtudes que la soberbia humana tenía arrinconadas. Todos seremos más modestos, más templados, más sobrios. Hay que admitir, dándonos golpes en el pecho, que estábamos exagerando: ahora, por fin, las cosas volverán a su sitio y los pobres serán pobres como Dios manda y los ricos serán ricos, como ha sido siempre. Los pelagatos bajarán del Seat y volverán a la alpargata y al tocino, que es lo suyo.
Habíamos llegado a un extremo intolerable: ya nadie quería morir como antes, de gripe, de pulmonía, de garrotillo, de sarna o de sabañones. Todos querían vivir lo suficiente para morir de enfermedades de señoritos. Pero eso se acabó. A partir de ahora morirán estrellados con su coche, de infarto de miocardio o de cáncer los que dispongan de una renta estable que les permita llegar a las edades propias de esas cosas.
Y lo mismo pasará con los niños. Todos quieren tener hijos que sobrevivan a los peligros de la infancia. Y eso es imposible. Ahora debemos volver a aquellos admirables tiempos en que sólo los fuertes llegaban a adultos. Goya, genio de la raza hispana, tuvo veinte hijos y se le murieron diecinueve. Eso es vida y no como ahora, que todos, por culpa de la publicidad televisiva, no solamente quieren que vivan todos sus hijos, sino que además sean como Cruyff y tengan un escalextric en un salón-comedor-cuarto de estar con parquet y solthermic.
Ahora el gañán volverá a la azada y el señorito a la jaca.
Se acabó eso de tomar juntos whisky en la misma barra. Los pobres se harán más sufridos, aumentará la religiosidad y las grandes fajas-camiseta-calzoncillo sustituirán a los cinturones de mariquita con hebilla deslumbrante, suite expresión de una cultura exhibicionista y pseudofálica.
Aumentará entre el pueblo la afición a la metafísica, a la patata cocida y a la manteca con pimentón. Los ricos de toda la vida, por su parte, por fin podrán demostrarlo conduciendo sus coches por las autopistas semivacías y podrán andar por Londres y París sin temor a encontrarse con compatriotas de vuelo charter en los cines porno.
Aunque no necesitarán de esos espectáculos, porque entre las muchas ventajas que nos traería la recesión, está la de un brillante aumento de la prostitución y una vuelta al tradicional derecho de pernada que sera aceptado con complacencia por todos los que reciban sus beneficios.
Es decir, que vamos a tener menos baratijas, pero a cambio, vamos a gozar de una nueva edad de oro.
¡Ah!, y florecerá la poesía social y la novela naturalista.
GENOVENO DE LA O

A ver: hay nombres que no recuerdo. Pero entre el lobito ese que ha puesto usted a la derecha y el tono de su anterior entrada junto al de esta, comienzo a pensar que guarda usted en el desván una buena colección de hermanos lobos.
¿Me equivoco?
Mira, porque yo no "feisbukeo" casi nada. Ahí tengo el invento muerto de risa...si no me hacía seguidora de los cientos de plataformas que están contraatacando a la oficial saldremos de ésta bla bla bla..
O sea, "lo arreglais los que lo habeis jodido.org" "esto no lo arregla ni tu puta madre.es" etc etc...
Lo de dejar de compartir el whisky en la barra me ha matao.
Antes de nada, perdón por no haber contestado antes. Resulta que cambiando cosas en la configuración, había cambiado lo de editar comentarios, y no aparecían hasta que los aprobaba. Corregido, y perdón de nuevo por no abrir la puerta.
Señor Paseante, va vd. por buen camino, por fin.
Efestivamente, ambos son artículos aparecidos en el Hermano Lobo. El primero, el único que publicó "Rómulo y Remo",en el número 1, y el otro, de Genoveno de la O, en el número no recuerdo, pero ya avanzado el asunto.
Ambos son seudónimos del mismo autor.
Desgraciadamente se equivoca en el contenido de mi desván, sólo guardo un par de números (ya sabe, las madres y sus sorpresivas limpiezas, los cambios de piso ...) y un tomo de hace poco con "lo mejor", según alguien, del H.L.
No obstante, una buena noticia, que puede que ya conozca: "www.hermanolobodigital.com". Todos los ejemplares digitalizados, y con búsqueda por autor, números, etc.
La colección.
Por cierto, habrá puesto el ratón sobre el lobito, supongo.
Querida Fiebre:
Aunque no lo parezca, este artículo se publicó en Enero de 1975. Ya ve usted, nada nuevo bajo el sol.
Y no lamente usted no poder compartir barra y whisky con según que gente. Es mas divertido el Bar del Puerto que el Pasapoga, creo yo. O al menos, mas emocionante. Quizá le afecte mas el derecho de pernada, pero en fin, a todo se le coge el gusto.
No tenía ni idea de la existencia de esa página: ¡muchas gracias! (expresión que no tiene nada que ver con la publicación de igual nombre que sacaban los del "Por Favor" cuando se la censuraban).
Ahora me queda por delante la ardua tarea de averiguar en qué número salía aquel chiste de Forges en el cual conversaban dos marcianos en el interior de un platillo volante. La conversación era esta:
Marciano 1: "Frijolillo aunuk trafo ringorrang pufo tute pichurro comezón chimbambas".
Marciano 2: "Tribollo quintocoñ".
Ya tengo trabajo para un mes o dos.
Reitero las gracias. Cuando pille el chiste de marras, lo pondré en mi blog, así que no se le ocurra adelentarse a mí; o haga lo que quiera, porque lo pondré igual.
Por cierto, que con la emoción se me ha pasado: lo que dice usted de las madres y los traslados es rigurosamente cierto. Yo tenía los sesenta o setenta primeros números, ordenados por orden de aparición, en mi dormitorio. Y mi madre, cuando abandoné el nido familiar, los tiró; esos, junto a otros cien (o por ahí) ejemplares de "Disco Express", los "Por Favor" y "Muchas gracias" también desde el número 1, más otros doscientos o trescientos "La Codorniz" de mi padre y míos.
¿No es para llorar?
"Es mas divertido el Bar del Puerto que el Pasapoga, creo yo".
Mucho más...¿dónde va a parar?
Además ha dado Ud. en la diana. Me encantan los bares portuarios (las cantinas de los marineros, no los clubs selectos situados enfrente).
Lo del derecho de pernada no me afecta. Soy de armas tomar si me "tocan" la democracia.
Educada, pero lacerante.
Y lo de 1975 me ha llegado al alma. Comprenderá que con 8 años no estaba muy al loro. Pero es increible. La vida es cíclica.
No me creo nada.
La humanidad no tiene remedio.
:)