Aprovechando un parón en el trabajo de un par de dias (de verdad, no por mi culpa), me hice un mini-viaje en la moto. Que por cierto, no había contado, ya me compré una. Una vieja Suzuki con diez añitos encima, pero en bastante buen estado, y que va como un reloj.
Pues eso, bolsa con cuatro cosas, y carretera nacional, que con tanta autopista, por las nacionales hay poco tráfico entre ciudades. Y en la N-VI gallega, menos. Un lujo.
 Iba sintiéndome yo como hace treinta años, sin nada en la cabeza salvo disfrutar rodando porque sí, yendo a no sé donde, ya se verá, y feliz como un niño. En el limbo.
Y en ese estado de ánimo, saliendo de una curva, tuve que soltar el acelerador porque me encontré de repente de verdad en otro tiempo. Durante unos segundos no entendí nada, la sorpresa me descolocó totalmente.
Iba delante de mí un Simca 1000, y delante de él, un Biscuter.
Nada más que un par de coches clásicos de paseo por una carretera solitaria, pero en ese instante sentí como si me hubiera metido en el túnel del tiempo.
Paré la moto en el arcén, y juro que temblequeaba como una hoja. Al cabo de unos instantes volví a este lado, subí a la moto, en un par de minutos les adelanté, y cuando tuve unos kilómetros de ventaja, me detuve y saqué de la bolsa la cámara de fotos.


Ojalá hubiera tenido una para grabar sentimientos.

Comments (4)

Da gusto, sí señor, encontrarse con una reliquia de esas. Yo, en la ciudad, cuando veo pasar una me la quedo mirando.
¿Sentimientos? ¿Usted? Vaya.

Sí, es realmente sorprendente.
;/

¡Qué subidón te tiene que haber dado!

Ahora mismo me das envidia.

Estas son las pequeñas cosas que te hacen VIVIR con mayúsculas.

Sentimientos, sr. Paseante, no ñoñerías. De esos, alguno me queda, no sé si para mi desgracia. Que no dan mas que disgustos.
No soy un amante de las antigüedades a motor, la verdad, aunque me gusta verlas por ahí andando, y que haya gente que las conserve, eso sí.
Mas que la sorpresa, Anele, fue como me cogió. En cualquier otro momento, la cosa no tiene mucho de sorprendente, y mas ahora que están de moda los coches clásicos.
Pero como bien dices, Fiebre, un subidón. Espero tardar en olvidarlo.