Pues, mis queridos (tres, yo también me quiero mucho) amigos, tras una noche especialmente melancólico-alcohólica (o mas bien al revés, lo uno provocado por lo otro), he tomado una decisión que mi madre, que en gloria esté, a buen seguro reprobaría: me voy a comprar una moto.
Hace como veinte años que dejé de utilizar tales artefactos, por motivos que no vienen al caso, y no totalmente voluntarios. Algo que nunca he llegado a superar, y que todavía añoro profundamente.
Ya sabéis, todo eso de la libertad, el viento en la cara, etc.
Pero según las oleadas de la resaca, quiero y al poco temo, y ya no quiero.
Me explico: Quiero, porque claro que quiero, pero temo conseguirlo y que ya no sea aquello que añoro.
Antes la gente que andaba en moto eran Motoristas, ahora creo que son moteros, palabra estúpida con la que no me apetece que me asocien.
Veo las imágenes en los telediarios de las concentraciones de los susodichos moteros , y ni jarto de vino me metería entre semejante ralea.
Los Motoristas nos saludábamos dando luces largas, pero ahora eso es ilegal, y hacen una uve con los dedos, en señal de no se sabe qué victoria.
Antes parabas en algún sitio a tomar un café si veías otra moto parada, y charlabas de tu moto, la mía, le hice esto, le arreglaste lo otro. Ahora (que los oigo a veces, desde el anonimato de mi llavero de coche) que si el color del carenado, el escape de titanio, o la marca del casco (que esa es otra, lo de las marcas de ropajes de moto).
Y la pinta. ¡Dios mío, que pintas!. Payasos, semejan, tan puestitos que parecen parte de la moto, tan a juego todo, y no distingues muy bien donde acaba el piloto (son pilotos, pilotan, no conducen) y empieza la moto, ni la barriga del depósito.
Y diréis: ¡ coño, pues no te disfraces, cazadora, pantalón, botas y guantes negros, casco blanco, y listo !. Pues sí, pero entonces llamas mas la atención que si vas de payaso (ellos son más) , te asocian a una Harley-Davidson, y tampoco es eso.
¿Y la moto?, ¿Qué moto?. Porque esa es otra, y...
Y mejor no digo mas, porque da para un libro, ya os iré contando.
Hace como veinte años que dejé de utilizar tales artefactos, por motivos que no vienen al caso, y no totalmente voluntarios. Algo que nunca he llegado a superar, y que todavía añoro profundamente.
Ya sabéis, todo eso de la libertad, el viento en la cara, etc.
Pero según las oleadas de la resaca, quiero y al poco temo, y ya no quiero.
Me explico: Quiero, porque claro que quiero, pero temo conseguirlo y que ya no sea aquello que añoro.
Antes la gente que andaba en moto eran Motoristas, ahora creo que son moteros, palabra estúpida con la que no me apetece que me asocien.
Veo las imágenes en los telediarios de las concentraciones de los susodichos moteros , y ni jarto de vino me metería entre semejante ralea.
Los Motoristas nos saludábamos dando luces largas, pero ahora eso es ilegal, y hacen una uve con los dedos, en señal de no se sabe qué victoria.
Antes parabas en algún sitio a tomar un café si veías otra moto parada, y charlabas de tu moto, la mía, le hice esto, le arreglaste lo otro. Ahora (que los oigo a veces, desde el anonimato de mi llavero de coche) que si el color del carenado, el escape de titanio, o la marca del casco (que esa es otra, lo de las marcas de ropajes de moto).
Y la pinta. ¡Dios mío, que pintas!. Payasos, semejan, tan puestitos que parecen parte de la moto, tan a juego todo, y no distingues muy bien donde acaba el piloto (son pilotos, pilotan, no conducen) y empieza la moto, ni la barriga del depósito.
Y diréis: ¡ coño, pues no te disfraces, cazadora, pantalón, botas y guantes negros, casco blanco, y listo !. Pues sí, pero entonces llamas mas la atención que si vas de payaso (ellos son más) , te asocian a una Harley-Davidson, y tampoco es eso.
¿Y la moto?, ¿Qué moto?. Porque esa es otra, y...
Y mejor no digo mas, porque da para un libro, ya os iré contando.

Vaya. Veo que en el asunto este de las motos pasa como con lo demás: se ha sustituido la emoción por la estética.
Normal. Hoy en día está todo al alcance de la mano: basta con tener dinero para cumplir el capricho.
Pues nada, chaval: me ha despistado un poco el asunto este. Pensaba que... o tal vez estés fabulando, que también puede ser. En fin, ya te pillaré.
Estimado Subterráneo: no va la cosa tanto por el dinero (tener moto antes también era caro) como por la ética. Y eso, me temo, ya no tiene solución. Sobre ética-estética ya decía algo memorable Maki Navaja, a quien tú, que pareces estudiado, quizá conozcas.
Y lo de pillarme, a ver, que ya me mosquea, ¿quién se supone que soy?. Porfa...
Señor Sebastian, si usted realmente quisiera pasar desapercibido ante mí habría enganchado tres o cuatro blogs antes del mío, para hacer bulto; pero si los dos únicos que engancha, el mismo día de abrir su blog, son dos de los míos, ya me contará. Y luego está el asunto de Makoki, Buitaker y ahora Makinavaja: más claro agua. El círculo de sospechosos no va más allá de cinco o seis. Pero ya digo, no tengo prisa.
Que digo yo que a estas edades y ante tanta duda existencial, yo lo tenía muy claro:
Me gastaba todo el dinero de la moto en bebercio y Santas Pascuas.
Claro que una es rubia,(lo del ganchillo no lo contesto porque no hay confianza).
Señor, señor....¡ganchillo! ¿Ezo qué é lo qué é?
Mi querida Fiebre: ya no tengo el cuerpo para medio kilo en alcohol, y a estas alturas prefiero matarme contra un pino que de cirrosis. Por desgracia.
Inculta mía, mala muhé, ¿así esperas atender una casa?
1) No pillo lo de "intente usted buscar un nombre para un blog", pero en fin.
2) Lo de Makinavaja no tanto, es más generalizado; pero lo de Makoki, como usted sabe, implica tener una edad y un cierto grado de perversión.
3) Lástima que no sea usted una tía: este juego sería apasionante.
En fin, que ya digo: no hay prisa.
Uf, porque estoy muy entretenía escuchando las chorradas de Castaño y Cía en el Carrusel (uno de los tres millones de cosas que le molestan), voy a hacer como que no lo he oído.
Lo de la casa digo. Lo de mala muhé suena casi como un piropo según en qué momentos.
Por cierto Subterráneo, el punto 3 no tiene porqué ser una limitación para usted.
Yo recuerdo a Makoki, pero como no pillaba ni la mitad, y era más de Zipi y Zape y Anacleto, sería más interesante el toma-daca con el dueño de esta casa que con la mayoría de las féminas, que digo yo que yo qué sé...
Estimado Subterráneo: por supuesto, intento pasar desapercibido, pero no especialmente para usted. El primero de los hercúleos trabajos a los que se enfrenta uno para crear un blog es localizar un nombre que esté libre ( intente mecagoentuputamadre, p.ej., es increíble), y un paseante fué uno de ellos; al acceder a él para ver qué coño era eso, me gustó. Y ese lleva al otro. Y otro...
Me halaga usted, pero no me creo perteneciente a ninguna élite (al menos a una tan pequeña) por conocer a tan insignes personajes.
Sin embargo me ha hecho usted pensar, y no me parece descabellada la idea de que nos hayamos conocido. Veremos.
Al menos está claro que ciertos gustos -o (in)cultura- compartimos.
¿Será posible con los puñeteros comentarios, que salen antes de editarlos ? Esto falla mas que una escopeta de feria.
Bueno, pues vale: me lo voy a creer. A fin de cuentas, da igual.
Y tú, Fiebre, no metas cizaña: últimamente me he vuelto muy clásico. Quién sabe, a lo mejor un día aparece la bella desconocida, y tal...
Querida Fiebre, intento corregirla en lo posible para que el próximo San Valentín por fin tenga a su lado un hombre ( u hombra ) que la cuide, la mime, y la proteja, como Dios ha dispuesto para sus hijas. Y no tengamos que verla de nuevo en ese lamentable estado anímico.
Y por cierto, sr. Subterráneo, ¿a qué viene la manzana de la foto? ¿debería conocerla?
Pueees... digamos que si lo de "Paseante" va bien con Mr. Natural, la manzanita (símbolo del pecado) va bien con mi blog "Subterráneo", que como ya habrá visto es un tanto sicalíptico. A mayores está el detalle de la transparencia: yo no soy ninguno de los personajes que aparece en ese blog, yo solo escribo lo que me cuentan. Y el azul y el negro son mis colores preferidos.
Joder, cómo cansa esto de dar explicaciones.
Entendido. Supongo.